jueves, 14 de enero de 2010

Laberinto sin salida

Por fin decidí abrir mi corazón,
tantos años escondido el sentimiento
dándole lugar a la razón.

No sé si reír, llorar, gritar.
Mi corazón está en una rifa
donde nadie compra el boleto ganador.

Por fin superé mi gran temor
y no mejoró la situación,
quisiera salir de este laberinto
de sentimiento y emociones
que se interpone ante mi entera felicidad,
pero no puedo, no puedo...

No puedo dejar de amarte como te amé,
quiero poder tener lo que nunca fue mío.

Pero aun me da miedo,
estar a tu lado me intriga, me atemoriza
y a la vez arranca un pedazo de mi alma.

Y pensé que te habías ido,
como la tormenta cuando sale el sol...
No pensé que volverías,
pero lo hiciste
y me confundiste al mirarme fijamente,
con tus ojos mas claros que la miel,
hasta que lo dije...

Superando mis temores, lo dije...
Confrontando el pasado, lo dije...
Desafiando nuestra historia, lo dije...
y tú, no dijiste nada...

Mi corazón buscó una salida
más todas estaban cerradas,
las lágrimas regresaron,
el suspiro me asfixiaba,
la sonrisa se escondió
y todo gracias a tu silencio.

Hubieras dicho que no para poder llorar,
hubieras dicho tal vez para suspirar y soñar,
hubieras dicho que sí para poder sonreír...
no dijiste nada y nada pude expresar.

Tal vez ésta sea la historia diaria,
no quiero que sea así.
He vencido mis temores
falta que alguien se llevé éste corazón
que tanto ha sufrido pero algún día
podrá sonreir...

1 comentario:

  1. Excelente mi amigo, me agrado lo que escribiste, se me hace que hemos pasado por situaciones parecidas pues me indentifico con algunas de las cosas que escribes, sin duda muy bueno. Saludos.

    ResponderEliminar