El teléfono sonó, Paula no tardó en contestarlo. Reconoció la voz, pero dudó quién era.
- ¿Julio?
- Sí, me preguntaba si querrías acompañarme al "Valle del amor", es un lugar estupendo para celebrar este día tan especial.
- ¿El "Valle del amor"? No creo estar preparada para ir a un lugar así, digo, no te he visto desde que terminamos la escuela, ya son 4 años.
- No te preocupes, nada más es un nombre.
- Está bien, mándame la dirección porque debo terminar un proyecto.
- Claro que sí, hasta pronto.
Paula colgó el teléfono. Muchas dudas invadían su tranquilidad. El "Valle del amor" retumbaba como una gotera que no te deja descansar. Eran más de las 7 y debía arreglarse para ir. Sonó el teléfono una vez más, pensó que sería Julio, esperando que le cancelara, pero no fue así. Reconoció la voz de su jefe, un señor gruñón y egoísta pero con la peculiaridad de no entrometerse en la vida de sus empleados, lo que era la segunda llamada que no tenía un buen presagio.
- Paula, necesito el logotipo para entregar el trabajo. No lo recibí, ¿cómo lo solucionas?
- Señor, yo se lo envié hace una hora, debe ser un problema de la red.
- A mi no me importa, lo quiero en mi casa a las 9 de la noche o estarás despedida.
- Es algo apresurado, tengo que ver a mi madre para despedir el año y como sabe vive a las afueras de la ciudad.
Paula mentía, se había peleado con su madre años atrás, culpándola de los problemas de drogas de su hermano menor, por su parte, Paula había decidido no hablarle, no podía perdonarla por su falta de confianza.
- Lo que tengas que hacer no es de mi incumbencia, lo traes o estás fuera de la empresa, feliz año.
Colgó. Paula echó a llorar, por más fuerte que fuera por dentro sabía que encontrar un trabajo como ese era imposible, estaba en donde había soñado muchos años atrás y no podía permitirse perderlo. Poco fiel a su costumbre (y vanidad) se arregló en un instante, grabó un disco con la información para llevarlo a su jefe y salió de casa a toda velocidad, de todas formas salir con Julio sería mejor que pasar el año sola en casa, ya que no tenía alguien cercano en su vida.
En el camino recordó al "Valle del amor". Rió. Empezó a gritar, reclamándose y culpándose por todos los problemas que vivía.
- El valle del amor, qué estupidez, el amor no existe, no hay príncipes buscando princesas, ya no. Ya dejé de creer en eso, desde que Raúl se fue a vivir con esa vieja, no, ya no más amor.
Raúl le había propuesto matrimonio, tenían un futuro juntos, pero como lo dijo, la dejó para tener un mejor puesto.
- ¡Cuatro años tirados a la basura, cuatro! - Volvió a gritar mientras las lágrimas salían recorrían sus mejillas. - ¿A eso le llaman amor? No pueden llamarle amor a eso. Estoy por perder mi trabajo y tuve que mencionar a mi madre, no puedo perdonar lo que me hizo, lo que dijo de mi. Y ahora Julio me sale con eso del Valle del amor, es increíble, no me volvió a buscar a pesar que yo...
El semáforo puso la luz verde y aceleró, faltaban 5 minutos para las 9 y estaba a unas cuantas calles de llegar, pero por las lágrimas, confusión, rabia, todo se conjuntó. Un camión de carga la arrolló. El pequeño carro quedó destrozado, milagrosamente Paula salió con vida.
Unos días después, en el hospital, Paula salió del estado de coma. Al abrir los ojos vio mucha gente a su alrededor, pero nada más pudo reconocer a su madre, a Raúl, a su jefe y a Julio. Con muchos esfuerzos pudo decir:
- ¿Por qué están aquí?
Julio se dio un paso adelante, besó su frente y se acercó a su oído para susurrar con una sonrisa...
-Porque te amamos.
oh, cuanta razón tiene, a veces todo tiene un trasfondo, para todo hay tiempo, y cuando creemos que estamos solos, la vida nos da la prueba de que somos importantes para el mundo (y) me agrado !!
ResponderEliminarA veces es difícil recordar que el amor está siempre presente en nuestras vidas, a pesar de todo lo malo. Sin embargo, si uno mismo no se lo recuerda, la vida tiene maneras de hacértelo notar.
ResponderEliminarUn gran cuento, Gigio… aunque me dejaste con los ojitos lagrimosos.
wow! qué hermoso...sip estoy de acuerdo a veces sólo estamos cegados por los pensamientos negativos y nunca nos ponemos a pensar si de verdad han dejado d amarnos aquellos q quizas en secreto aun lo hacen...changos mejor no hablemos de eso...solo me queda felicitarte por la lección y tu gran ingenio! siempre he dicho que eres un muchachito muy inteligente!:D
ResponderEliminarUna gran lección, debemos estar más al pendiente de las cosas buenas y no clavarnos tanto en las malas, por que dejamos ir cosas muy buenas por eso.
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