jueves, 16 de junio de 2011

Historias de un bar

Había una vez una niña muy linda y un muchacho muy buena onda, un día fueron al mismo bar y se conocieron. Días después la chica lo confundía mucho, él no sabía realmente qué quería de él. La chica disfrutaba esto porque hacía que se interesara mucho y la consintiera.

Un par de meses después el chavo se desesperó y le dejó de hablar e incluso fue a buscar otras mujeres. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de lo especial que era él pero era muy tarde, él ya tenía novia.

Dos años después se reencontraron en el mismo bar. Él seguía sintiendo algo por ella pero ya estaba comprometido. Ella le pidió que la dejara y se quedara con ella pero él era un hombre de principios.

Ella salió muy triste y fue a otro bar, en donde encontró a la prometida del chavo con otro. Corrió a buscarlo pero él ya no estaba en el bar, lo llamó y no lo encontraba.

La mañana siguiente volvió a llamarlo y lo encontró. Le dijo que estaba muy lejos porque sabía que su prometida lo había engañado, pero no podía quedarse sabiendo que las únicas mujeres por las que daría la vida lo despreciaron.

domingo, 8 de mayo de 2011

El café, la rosa y la sonrisa

Seguramente Antonio estaba nervioso, era la primera cita y quería que todo saliera perfecto. Una corriente de aire frío refrescaba el lugar, las nubes amenazaban con arruinar el momento, pero no le importó y caminó a la cafetería en donde se habrían de encontrar. La vio de espaldas, llevaba un saco negro, más formal de lo que requería la ocasión. En frente había un señor, unos años mayor que Antonio, lo que lo llevó a pensar en muchas cosas, sin embargo mantuvo la calma y esperó un par de minutos con la expectativa que se fuera. Minutos después salió, se vieron frente a frente, sin embargo el señor no sabía quién era nuestro personaje. Entró.

Llevaba una rosa fresca, esperando que fuera un buen detalle debida la situación. La dejó caer suavemente sobre la mesa, mientras su mano tocaba el hombro de ella y cuando se acercó para saludarla identificó una lágrima, ¿de dolor? No, no parecía de dolor. ¿De risa? Tampoco, seguramente era de tristeza, lo que dejaba a Antonio con más dudas que respuestas. Apretó fuertemente los dientes, por muchas ideas que giraban al rededor de sus pensamientos. Sintió un nudo en el estómago, mayormente de ira. Giró la cabeza intentando ver al señor, sin embargo fue inútil. No le quedó más que saludarla y hacer como si lo no hubiera visto.

Se sentó del lado opuesto de la mesa, intentó pasar desapercibida la gota que recorría lentamente la mejilla de Tania. Algo que no se debe pasar por alto es que Antonio llevaba meses tratando de salir con ella, pero la última relación que supo que había tenido Tania no le permitía acercarse, jamás había visto al exnovio, pero sospechó que el susodicho había causado esto. Después de varios intentos fallidos de una conversación le dijo:

"Toda mi vida había esperado este momento, quería que fuera perfecto, pero creo que no lo es. No sé por qué lloras y tengo ganas de llorar, quisiera cambiar esa lágrima por un bello recuerdo, pero sería más fácil apagar las estrellas para que no la confundan con tu belleza".

Tania finalmente sonrió, una pequeña risa escapó. El mesero interrumpió de manera inoportuna, ya había logrado romper el hielo pero Tania lo evitó mientras tomaba su café. Mientras las nubes que amenazaban comenzaban a retumbar, nada podía salir peor que en ese momento, ya que parecían el reflejo de Antonio.

Tania sacó su teléfono y vio fijamente la pantalla unos segundos, lo que ocasionó que saliera una lágrima más. Una nueva ráfaga de coraje invadía el cuerpo de Antonio al no saber qué hacer. Tania interrumpió el silencio diciendo:

"Lo siento Toño, debo irme".

Impotencia, eso era lo que sentía, no podía hacer nada de lo planeado para un momento tan especial, si tan solo hubiera llegado antes. Pero no, alguien se adelantó. Pagó la cuenta y la acompañó a la salida. Un auto negro se acercó por ellos, identificó al sujeto. Era él, aquel que le había estropeado la tarde y probablemente la vida. Abrió la puerta del vehículo, le dijo algo al señor que Antonio no alcanzó a escuchar y se dirigió al joven, diciendo:

"No quisiera irme, pero debo hacerlo, gracias por el café, la rosa y la sonrisa". Besó tiernamente su mejilla, lo abrazó y susurró, "eres un gran chico, algún día encontrarás una chica que sepa valorarte, sé que quieres que sea yo, y lo podría ser pero..."

Se escuchó un grito del interior del carro. "TANIA". Ella subió y lo dejó con una gran duda, una gran sonrisa que disimulaba una tristeza aún más grande. "¿Pero? ¿Por qué tiene que haber un pero?"

Las lágrimas ahora recorrían las mejillas de Antonio, disimuladas por la lluvia que arremetía el lugar, a lo que él no hizo nada para refugiarse, quería estar solo y pensar, pensar en el hubiera, en la sonrisa y sobretodo en el beso, lo que recuperó su sonrisa, acompañada por el llanto de la desilusión.

martes, 12 de abril de 2011

La carretera

"Daniel, ¿crees que tardemos mucho en llegar? Ya estoy cansada y mañana tengo clase a las siete".
"No te preocupes mi amor, ya estamos cerca de la caseta".

Ella se acomodó en el asiento y sonrió.

"Gracias por estas vacaciones, lo mejor es estar a tu lado".
"No tienes que agradecer, ya nos hacía falta pasar tiempo solos".

Hablaron sobre las vacaciones, la escuela de ella y diversos temas. En un momento Alejandra le dijo seriamente:

"Dan, tengo que decirte algo importante, creo que estoy embarazada".

Daniel abrió los ojos y la boca, dejó de respirar unos segundos, era muy grande su asombro.

"¿Es en serio? Wow, no me lo esperaba Ale, no es que no quiera pero no me veía como papá".
"Bueno, debo confesarte algo, tú no serías el papá sino Paco"
"¿Paco? ¿Qué Paco? ¿El amigo de tu prima?"

Daniel se encolerizó, apretó fuertemente ambas manos contra el volante y comenzó a acelerar.

"Cálmate amor, todavía no está confirmado el embarazo".
"¿Cómo quieres que me calme si descaradamente dijiste que me engañaste? Dios, cómo puedo ser tan ciego, pero te aseguro Alejandra que no me volverás a engañar, ni tú ni nadie, de eso me encargo yo".

Daniel aceleró a todo lo que daba el carro, cegado por la ira y la tristeza, teniendo en claro su objetivo. Alejandra gritó:

"¡Qué haces Daniel! ¡Detente! ¡Si alguna vez me amaste detente! ¡Nos vas a mat...!"

jueves, 7 de abril de 2011

Dos de ilusión

Como sabrán amigos, mi historia no tiene nada de sorprendente pero es algo que quiero compartirles. Claro que es especial, pero no es por mi lo que lo hace así, sino por alguien que conocí que me tiene así. No esperen que vaya directo al grano porque todo alrededor lo hace mágico.

Fue una noche cualquiera haciendo mi rutina. Llegué de trabajar y directamente fui con "el Güero", ya sabrán, por mi dosis de suadero semanal. El Güero estaba molesto por el partido del América del domingo. Su mirada, como le dije, mantenía caliente la parrilla. Parecía que nada lo calmaría hasta que un estruendo nos asustó, después un grito nos despertó. Le dije que anotara en mi cuenta lo que comí y dando la vuelta me fui, preocupado por lo que me había espantado el apetito.

Mientras caminaba no vi algo que me dijera que ocurrió, por un callejón un llanto me conmovió. Me acerqué lentamente y vi a una mujer, la más hermosa que haya podido conocer.

"¿Hola?" le pregunté suavemente, "¿te puedo ayudar?"
"Estoy bien", sollozó pidiendo ayuda.
"No lo estás, pero si quieres que me vaya lo haré", lo dije dando un paso atrás.
"¡No te vayas!" Lo dijo con una voz tan tierna que me quebrantó el corazón.
"¿Qué pasó? ¿Algo explotó?"
"No". Murmuró. "No es nada de eso, solo que mi madre murió".

Sigo sin entender por qué me lo dijo, no nos conocíamos ni un minuto, pero creo que nuestras miradas se engancharon.

"Lo siento mucho, en verdad", acaricié su brazo brindándole seguridad.
"Muchas gracias, realmente lo necesito", lo dijo acercándose a mi. Su piel era tan suave y a la vez tan fría que quería que durara ese momento por siempre.
"No sé si sea pertinente pero debo preguntar, ¿qué haces aquí, tan sola?"
"Mi padrastro me corrió en la tarde, no tengo a donde ir".

Esperen amigos, no me aproveché de ella. Fue una situación tan tierna, tan bella. La invité con el Güero, aunque me sableó lo que le debía. Platicamos y reímos, el brillo de sus ojos iluminaba mi vida. Terminábamos de cenar y le pregunté que qué haría. Su silencio me respondió. El Güero interrumpió:

"Que vaya a tu casa, que duerma en tu cama y tú en el sofá", sugirió.
"No quiero aprovecharme de la situación", comenté.
"Entonces, ¿no se puede?", con una voz muy tierna preguntó.
"Claro que se puede", sonreí, "buenas Güero" y me despedí.

Llegamos, la dejé en mi cama y profundamente se durmió, una leve sonrisa en su rostro me tranquilizó para dormir. Al despertar creí que había sido un sueño porque al ir a mi cama, la cual estaba tendida, me hizo creer que lo fue. Me arreglé para ir a trabajar y observé una carta junto a la almohada. La tomé y la leí en dos patadas, no se desesperen, aquí la traigo, dejen la leo:

"Muchas gracias por todo, lo necesitaba, no sé qué hubiera hecho sin ti. Ahora debo ir a resolver mis problemas, pero te volveré a ver, lo prometo. Un beso. Adry".

Ahora el Güero me tiene cada noche en su puesto, aunque no pida nada, porque esperamos que me vuelva a buscar, y desde entonces me dice, "¿cuántos tacos de ilusión vas a querer?", le contesto, "dos, y dos de suadero y si se puede, una explosión".

lunes, 21 de febrero de 2011

Tengo que ser sincero

Verónica estaba sentada, esperando a alguien, no por nada era una mesa para dos personas. Un pianista se escuchaba de fondo en el restaurante. El perfume de velas aromáticas y diversas mujeres se confundían con suculentos platillos. Se escuchaban risas y diversas charlas amenas. Un hombre se sentó. No tuvo contacto con ella hasta que se sentó.

- Hola, ¿cómo estás? Supongo que bien. Sabes, es bueno que estés aquí porque tengo que ser sincero, aunque estemos cerca, te extraño.

Verónica echó a reír, después le preguntó:
- Pero, ¿por qué dices eso? Hablamos todas las semanas, nos vemos seguido.
- ¡No lo entiendes! - Tomó las manos de Verónica y la vio fijamente a los ojos. - Eso no evita que te extrañe. Eres alguien muy especial en mi vida, no quiero que nada te pase, aunque me cueste la vida cumplirlo.

Volvió a reír. - Relájate Jorge, nada me va a pasar. El trabajo debe tenerte así. Te invito una copa de vino.
Le dijo con una sonrisa coqueta, él asintió pero no parecía muy convencido. Sonó el celular, Jorge vio que era un mensaje de texto, lo leyó y le dijo:
- Debo irme, es muy importante, el vino guárdalo para la próxima.
- Está bien, pero la próxima vez me invitas a cenar, cuídate.
- Lo prometo.

Se despidieron. Jorge tomó su saco y salió. Verónica se quedo a cenar mientras disfrutaba la música del pianista. Antes de terminar llegó el gerente. Estaba muy nervioso, unas gotas de sudor frío mojaba su amplia frente, casi calvo. Se dirigió a ella y le preguntó con voz temblorosa.

- Disculpe señorita... - Sacó una credencial. - ¿Conoce a este joven? - Efectivamente, era de Jorge.
- Lo conozco, ¿qué pasó?
- Voy a ir directamente al grano. Escuchamos mucho ruido afuera, primero pensamos que era un pleito entre los borrachos del bar de al lado, hasta que escuchamos unos balazos. Nuestros hombres de seguridad salieron a ver lo que sucedía. Alcanzaron a ver las luces de un auto negro que se iba a toda velocidad. Buscamos algo y encontramos esto, no había nada ni nadie más.

Verónica palideció. Recordó las últimas palabras de Jorge. Intentó contener el llanto pero no lo logró. El gerente se acercó y murmurando le dijo:
- Entonces esto tal vez le interesa, estaba junto a la credencial. - Le entregó un pedazo de papel con unas gotas de sangre. Verónica abrió el papel y leyó:

"Vero. Hay algo que siempre he querido decirte pero no me atrevo, creo que así es más fácil. No sé por qué no me atrevo, bueno, tal vez sí sé, no quiero perderte".

Esas fueron las últimas palabras que escribió en una carta inconclusa. Verónica apretó el papel contra su pecho. Lloró mientras el gerente la dejaba, sola, con su dolor.

martes, 8 de febrero de 2011

Desaparecida

-¿En dónde está mi hija? - El hombre reclamó mientras un cuchillo acariciaba cautelosamente el cuello de ella.
-¡No lo sé, no lo sé! - La joven gritaba, las lágrimas salían de sus ojos y se perdían con la lluvia de la noche.
-¡Claro que lo sabes! Tú fuiste la última en verla, no sabes lo mucho que significa para mi. - Sus ojos irradiaban rabia, pero también dolor y angustia. No estaba jugando, haría lo posible para encontrarla.
-¡Ya suéltame! Si lo supiera, no dudaría en decírtelo, pero...

Un ruido interrumpió a la muchacha, alguien tropezó. Pudo haber sido un vagabundo, por el lugar en el que se encontraban, pero no fue así. Era un joven, armado con una pistola semiautomática, el cual apareció al mismo tiempo que la tormenta iluminaba la escena.

-¡Suéltala o disparo! - Ordenó el joven, más el señor jaló del cabello de la chica lo que causó que ella gritara.
-No la soltaré hasta saber en dónde está mi hija, llevo años buscándola y ella es la única que sabe en dónde está.
-Te equivocas Armando, te equivocas. Yo también sé en dónde está, pero te diré hasta que la sueltes.
-No, no, no. El que pone las reglas soy yo. Dime y la suelto. ¡Qué alguien me diga en dónde está! - Gritó al mismo tiempo que el cuchillo cortaba ligeramente la piel de uno de los hombros de la muchacha.
-Está bien, te diré. Tu hija Armando, tu hija, está muerta.
-No es cierto, no puede ser cierto, mi hija no puede estar muerta. Es una niña aún. - Gritaba, lloraba, reía, era un mar de emociones. Intentando aferrarse a la realidad, apretó el brazo de la joven, transmitiendo su dolor.
-Es cierto Armando, ¡tú la mataste hace dos años!

Armando soltó a la joven. El cuchillo cayó lentamente. Ella corrió a los brazos de su salvador, mientras que él enfundaba el arma. Se alejaron dejando atrás a Armando con su dolor.

sábado, 1 de enero de 2011

El Valle del amor

El teléfono sonó, Paula no tardó en contestarlo. Reconoció la voz, pero dudó quién era.

- ¿Julio?
- Sí, me preguntaba si querrías acompañarme al "Valle del amor", es un lugar estupendo para celebrar este día tan especial.
- ¿El "Valle del amor"? No creo estar preparada para ir a un lugar así, digo, no te he visto desde que terminamos la escuela, ya son 4 años.
- No te preocupes, nada más es un nombre.
- Está bien, mándame la dirección porque debo terminar un proyecto.
- Claro que sí, hasta pronto.

Paula colgó el teléfono. Muchas dudas invadían su tranquilidad. El "Valle del amor" retumbaba como una gotera que no te deja descansar. Eran más de las 7 y debía arreglarse para ir. Sonó el teléfono una vez más, pensó que sería Julio, esperando que le cancelara, pero no fue así. Reconoció la voz de su jefe, un señor gruñón y egoísta pero con la peculiaridad de no entrometerse en la vida de sus empleados, lo que era la segunda llamada que no tenía un buen presagio.

- Paula, necesito el logotipo para entregar el trabajo. No lo recibí, ¿cómo lo solucionas?
- Señor, yo se lo envié hace una hora, debe ser un problema de la red.
- A mi no me importa, lo quiero en mi casa a las 9 de la noche o estarás despedida.
- Es algo apresurado, tengo que ver a mi madre para despedir el año y como sabe vive a las afueras de la ciudad.

Paula mentía, se había peleado con su madre años atrás, culpándola de los problemas de drogas de su hermano menor, por su parte, Paula había decidido no hablarle, no podía perdonarla por su falta de confianza.

- Lo que tengas que hacer no es de mi incumbencia, lo traes o estás fuera de la empresa, feliz año.

Colgó. Paula echó a llorar, por más fuerte que fuera por dentro sabía que encontrar un trabajo como ese era imposible, estaba en donde había soñado muchos años atrás y no podía permitirse perderlo. Poco fiel a su costumbre (y vanidad) se arregló en un instante, grabó un disco con la información para llevarlo a su jefe y salió de casa a toda velocidad, de todas formas salir con Julio sería mejor que pasar el año sola en casa, ya que no tenía alguien cercano en su vida.

En el camino recordó al "Valle del amor". Rió. Empezó a gritar, reclamándose y culpándose por todos los problemas que vivía.
- El valle del amor, qué estupidez, el amor no existe, no hay príncipes buscando princesas, ya no. Ya dejé de creer en eso, desde que Raúl se fue a vivir con esa vieja, no, ya no más amor.

Raúl le había propuesto matrimonio, tenían un futuro juntos, pero como lo dijo, la dejó para tener un mejor puesto.

- ¡Cuatro años tirados a la basura, cuatro! - Volvió a gritar mientras las lágrimas salían recorrían sus mejillas. - ¿A eso le llaman amor? No pueden llamarle amor a eso. Estoy por perder mi trabajo y tuve que mencionar a mi madre, no puedo perdonar lo que me hizo, lo que dijo de mi. Y ahora Julio me sale con eso del Valle del amor, es increíble, no me volvió a buscar a pesar que yo...

El semáforo puso la luz verde y aceleró, faltaban 5 minutos para las 9 y estaba a unas cuantas calles de llegar, pero por las lágrimas, confusión, rabia, todo se conjuntó. Un camión de carga la arrolló. El pequeño carro quedó destrozado, milagrosamente Paula salió con vida.

Unos días después, en el hospital, Paula salió del estado de coma. Al abrir los ojos vio mucha gente a su alrededor, pero nada más pudo reconocer a su madre, a Raúl, a su jefe y a Julio. Con muchos esfuerzos pudo decir:
- ¿Por qué están aquí?

Julio se dio un paso adelante, besó su frente y se acercó a su oído para susurrar con una sonrisa...
-Porque te amamos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Más que 30 canciones, más que un grupo.

En este momento de la vida, en el que no tengo nada que hacer, he decidido hacer un conteo completamente subjetivo de una de mis bandas favoritas. Los conocí porque mi padre es fanático de ellos desde muchísimos años y bien podría decirse que lo heredé. Como buen adolescente decía que su música no era música (o algo así), pero a pesar de todo lo que decía cuando los ponía mientras íbamos en el coche, bueno, casi siempre ahí los ponía, me gustaban pero en secreto. Hacer un comentario sobre ellos en el 99% de los casos era sinónimo de escuchar alguna historia, ya sea de su formación, discografía, alguna canción, la vida de alguno de los integrantes, el productor o por lo menos había una salpicada de lo que hicieron, a pesar de haberlo escuchado el día anterior.

Como dije hace unas líneas, me gustaban pero (porque siempre hay un pero), hacía como que no me interesaban, por lo que en realidad no conocía sus canciones más que las que si decía que no sabía que ellos la compusieron era como no saber si me había bañado ese día o no.

Hace un año, más o menos, fui por mi papá a su trabajo e inevitablemente salieron al tema. Esa vez lo escuché de un modo diferente, le presté toda la atención que pude (le dije, tú manejas), así que me relató desde que ellos eran adolescentes hasta que grabaron su tercer álbum. Algo pasó esa vez que me quedé intrigado. Yo sabía que eran buenos, yo ya conocía de música, por lo que quería ampliar mi panorama. Tomé su colección de discos y la pasé a mi computadora, mi dispositivo infalible para pasar un buen rato escuchando música.

Pasaba una canción y sin darme cuenta me sabía la letra, pasaba lo mismo con la siguiente y la siguiente y la siguiente de la anterior. Tenían algo en la música, las letras, los juegos de voces, el ritmo, en fin, era un deleite escucharlos.

Cotidianamente le preguntaba algún “dato curioso” a mi padre por lo que me identificaba con alguna canción. Con otra, la letra quedaba como anillo al dedo a la situación que vivía, alguna otra me impresionaba el arreglo. Y lo que más me sorprende es la cantidad de material que sacaron en tan poco tiempo, además del gran impacto que siguen teniendo en la actualidad (no me sorprendería que alguien tenga un padre igual al mío).

Es por lo que, después de tanto tiempo he decidido hacer un conteo de las 30 canciones que más me gustan. Aclaro, antes de que empiecen las quejas, es completamente subjetivo, pero trataré de dar una pequeña explicación de por qué me gusta tanto cada canción. Quedarán fuera algunas que a lo mejor a ti te guste, pero debo repetir otra vez de nuevo, son las que me gustan. Ah, por si todavía no sabes de quiénes hablo, es del cuarteto de Liverpool, The Beatles.

30. I wanna be your man (Lennon/McCartney) With the Beatles

No tengo mucho qué decir, nada más que es un clásico y que siempre la he querido dedicar.

29. Love me do (Lennon/McCartney) Please please me

No puedo dejar este clásico, tiene algo que me atrapa y me pone a cantar, aunque como todos sabemos, es bastante melosa.

28. Everybody's got something to hide except me and my monkey (Lennon/McCartney) White Album

La escuché porque mi padre la nombró en algún momento cuando le pregunté sobre la de Sexy Sadie. Tiene un no sé qué que qué se yo, que me gusta, no sé cómo explicarlo, pero podría decirse que me alegra… algo así…

27. Michelle (Lennon/McCartney) Rubber Soul

Una de las mejores amigas que he tenido se llama así por esta canción. Durante el tiempo que me juntaba con ella era una de las canciones que más escuchaba. Una vez en un restaurante escuché una versión instrumental de la canción, creo que después de eso vi pocas veces a Mich.

26. Birthday (Lennon/McCartney) White Album

Les había dicho que conocía canciones de ellos pero no los identificaba, esta es otra de ellas. Con un “riff” muy pegajoso no la puedo dejar fuera, además que demuestra un poco el potencial de Paul, tanto para componer como para cantar. Debo confesar que a la gente que más quiero he comenzado a dedicársela en sus cumpleaños (desde que la redescubrí).

25. Happiness is a warm gun (Lennon/McCartney) White Album

Una canción triste, lo es, pero una vez más demuestra la complejidad de los últimos álbumes. Cambios de ritmo, voces, estructura y mucho talento hacen que se quede en la lista. Debo confesarles que cuando inicia debo ver qué canción porque la identifico con el “Mother superior drop the gun” y desde ahí ya sé cual estoy escuchando.

24. Oh! Darling (Lennon/McCartney) Abbey Road

Es una de tantas canciones que las escucho una vez y me faltó, así que la repito y esa vez me pongo a cantar, pero me falta (cantarla) otra vez así que se aguantan los que están a mi alrededor y se avientan otra ronda de mi melodiosa voz.

23. Drive my car (Lennon/Mc Cartney) Rubber Soul

Una canción que me gustaba y no la relacionaba con ellos, creo que no tengo mucho que decir, de las que canto todo el día, por lo menos en mí cabeza (además de moverme al compás de la música), pero algún día me aprenderé el arreglo de piano que tiene.

22. Can’t buy me love (Lennon/McCartney) A hard day’s night

Cada vez que la escucho me deja cantando todo el día el coro. Podría hablar mucho pero repetiría del solo de guitarra, el ritmo, así que como lo acabo de decir ya no cumplí con mi palabra.

21. Dizzy miss Lizzy (Larry Williams) Help!

Una vez mi papá iba a pasar música a su celular, estaba en el álbum de “Help!” y no dudó en agregarla. Me dejó con la duda de por qué esa, qué tendría de especial. La escuché y me fascinó. Cuando tocaba con una banda tocábamos un rock n’ roll, por lo que es algo muy grato para mi (y de lo poco que me animo a bailar) por lo que se convirtió en una de mis favoritas. En algún momento me puse a tocar el bajo de esta canción aunque debería practicarla más.

20. You’re going to lose that girl (Lennon/McCartney) Help!

A pesar de ser muy simple, la letra me gusta mucho. Tal vez es la parte de mi que nadie conoce, pero en verdad, es un deseo reprimido, tal vez porque me ha pasado al revés o porque veo que tratan mal a una chica. También es para mí un ejemplo que algo sencillo puede ser bueno.

19. Ticket to ride (Lennon/McCartney) Help!

Además de los Beatles, mi papá escucha mucho a The Carpenters, y ésta canción la conocí primero por el cover de ellos. Sinceramente me gusta la voz de Karen Carpenter, pero la versión del cuarteto es inigualable. Como siempre, las voces y la música son lo que realzan la canción.

18. Blackbird (Lennon/McCartney) White Album

Una canción que no le agarraba “sabor”, pero que después de escucharla en el concierto de McCartney en México (lo vi en internet, lo acepto) me enseñó como un “error” puede convertirse en algo hermoso.

17. Ob-la-di, ob-la-da (Lennon/McCartney) White Album

Recuerdo cuando era muy chico que mi papá tocaba el teclado, una de las que más practicaba era esta, pero llevando el acompañamiento y él tocando la voz. Creo que por eso empecé a tocar el piano, por lo menos a aprenderme las notas y todo eso. Es de las historias que más veces me ha contado de Paul y creo que puedo decir que Ob-la-di, ob-la-da es mejor que Hakuna matata.

16. Eleanor Rigby (Lennon/McCartney) Revolver

Una canción que cuando la escuché no pensé que fuera de ellos, pero afortunadamente lo es. Aunque ellos no tocan los instrumentos, la idea de la música fue principalmente de Paul y del productor (George Martin) y las voces de Harrison y Lennon, por lo que le da el toque “Beatle”. ¿Por qué está en la lista? Mi abuelo (cuenta mi padre) regañaba a mi papá por escuchar a los Beatles y le decía que la música clásica era lo bueno (algo así es lo que recuerdo), cuando escuché el arreglo de cuerdas me di cuenta que mi abuelo no había escuchado esta canción, además que es el parte aguas en la carrera del cuarteto.

15. And I love her (Lennon/McCartney) A hard day’s night

Una de las canciones de ellos que iniciaron mi gusto musical por el grupo. Una noche estaba escuchándola y me di cuenta de una pequeña figura que tenía la guitarra de George, lo que le quitaba el ritmo plano que mantenía Lennon. Al escucharla me transporto a la playa y comienzo a imaginar. Es la única canción que me sé de principio a fin en guitarra. Algo que la hace especial fue escucharla en el coche con alguien que he querido demasiado.

14. Helter Skelter (Lennon/McCartney) White Album

Creo que mi abuelo probaría su punto al escuchar esta canción y al principio no la aceptaba como si fuera de ellos, me costó trabajo saborearla, pero poco a poco me di cuenta que mantiene la esencia del grupo. Mientras más la escucho más me sorprende la capacidad de Paul. Ahora no puedo hacer otra cosa mientras la escucho porque eso hago, la escucho y la escucho y la disfruto.

13. Good day sunshine (Lennon/McCartney) Revolver

Una de tantas canciones que me gustaban sin saber que era de ellos. De esas que siempre están para alegrarte el día, acompañarte a caminar y cantar como si el mundo no te viera. Es el punto en el que debo decir que medio toco el piano (no presumo porque no soy tan bueno) y al escuchar esta canción me doy cuenta de lo mucho que me falta por practicar pero, al escucharla, en lugar de decir que no podré me visualizo tocándola, aclaro, todavía no lo llevo a la práctica.

12. All you need is love (Lennon/McCartney) Magical Mystery Tour

Cada vez que escucho la canción encuentro algo diferente, la forma en la que mezclan la música clásica, el intro con la Marsellesa, el solo de guitarra de George, los juegos de voces, el final, me hace pensar lo que significaban para su época. El mensaje es muy sencillo, pero llega a todas las personas. En lo personal, la podría escuchar varias veces y cada vez me haría sentir diferente, letra y música.

11. Help! (Lennon/McCartney) Help!

Mucho tiempo me preguntaban por una canción de ellos y sin dudar decía “Help!” Podría decirse que fue mi primer canción favorita del grupo, el ritmo, las voces, la música y la letra, todo me gusta. Es de esas canciones que las escucho y me “entra” cierto sentimiento.

10. Hey Jude (Lennon/McCartney) Love

Una vez estaba “Nananeando” y mi papá me escuchó, después de eso me contó la historia detrás de la letra y me identifiqué. Cuando no me acuerdo de esa historia disfruto la música, cuando me acuerdo disfruto la letra. Pueden agregarla como otra canción que a cada rato me dispongo a aprender pero no lo hago.

9. Octopus’s garden (Starr) Abbey Road

No recuerdo quién me dijo de esta canción el día del cumpleaños de Ringo (si lo lees dame un zape por no recordarte) y me gustó. Aprovecho que hablamos de Ringo para expresar un poco lo mucho que a mi papá le gustaban los Beatles. Cuando yo tenía como 2 o 3 años, teníamos un viejo pastor inglés (un perro, pues) y se llamaba Ringo. Creo que por eso crecí con el baterista como mi máximo referente de ellos, ya después ha cambiado mi perspectiva sobre los 4. Bueno, volviendo al tema, me gustó mucho la canción y un día, aprovechando que iba con mi papá hablando de música le pregunté sobre esta canción. Como siempre me explicó sobre la forma en la que compusieron la canción lo que me dejó un buen ejemplo para la vida. Hablando de la canción me gusta mucho tanto letra y música, creo que el lugar le es justo a mi gusto.

8. Hey bulldog (Lennon/McCartney) Yellow Submarine

Un día le dije a mi padre que quería tocar el bajo. Sacó sus discos y me puso Hey bulldog, me obligó a concentrarme a escuchar el bajo. Como diría él: “Es un concierto de bajo y acompañamiento”. Además de eso, me gusta la frase “If you’re loneley you can talk to me” porque creo que describe como soy con las demás personas. Es de las pocas canciones que medio he sacado en el piano, pero como que no me suena y la dejo sin practicar.

7. I’m a loser (Lennon/McCartney) Beatles for sale

El por qué escuché esta canción es un chiste local con mi papá, por lo que aunque lo explique no lo entenderán, así que lo omito. Ahora viendo por qué la sigo escuchando es porque me pasó una situación parecida hace poco. Si separamos la letra de la música, la primera refleja perfectamente el título de la canción, pero la música me da mucho optimismo o por lo menos, me hace superar la situación.

6. I am the warlus (Lennon/McCartney) Magical Mystery Tour

Una de tantas conversaciones en el carro con mi papá, me platicó de la historia de esta canción y lo de “I am the warlus”. Hace poco, tuve la decepción amorosa más fuerte de mi vida. Para superarlo me dije “I am the warlus” y lo mejor de todo fue que me lo creí, por lo que mi actitud cambió mucho (los que me conocen lo podrán negar o afirmar). En cuanto a la música, se me hace de las cosas más “raras” que escucho, pero me gusta bastante.

5. If I fell (Lennon/McCartney) A hard day’s night

En la misma plática sobre Sexy Sadie salió esta canción al tema. No pudo haber quedado en mejor momento. Me identifiqué completamente con John aunque estuviéramos en situaciones un tanto diferentes. La escucho y me siento mejor, porque espero encontrar a alguien que me haga olvidar ese pasado tan amargo. Hace poco me ponía a “cantarla” con alguien a quien quiero mucho.

4. Penny Lane (Lennon/McCartney) Magical Mystery Tour

Es curioso como “descubrí” Penny Lane. La tuve desde que empecé a formar mi biblioteca pero no le prestaba atención. Un día saltó a mi mente escuchar Penny Lane (no tiene mucho). Es de lo mejor que he escuchado. La música es exquisita, la forma en la que incorporan los instrumentos de viento y las voces a la historia que hay detrás de la calle. Ahora, me siento, escucho la canción, me dejo llevar, disfruto, soy feliz mientras viajo por Penny Lane.

3. Something (Harrison) Abbey Road

Desde la primer nota sé que viene algo grande. El arreglo hace que cierre los ojos e imagine. La guitarra me hace vibrar y la letra me pone a reflexionar. No sé si es de dolor o de esperanza, o una mezcla de ambas, pero siento cada nota, no sé cómo explicarlo (es la segunda vez que me pasa esto), espero que se entienda. En verdad, me identifico en cada frase, en situaciones un tanto diferentes, pero al fin y al cabo me identifico.

2. Here comes the sun (Harrison) Abbey Road

Por lo menos una vez a la semana me despierto con unas ganas inmensas de escuchar esta belleza. Desde el primer compás hasta el último me pone a pensar, imaginar, soñar despierto (dirán que soy muy sentimental, pero la música me hace así) y sí, debo confesar, que las lágrimas se asoman mientras la escucho. Mientras brotan me doy cuenta que son de alegría, de esperanza y al terminar la canción me pueden ver sonreír.

1. Sexy Sadie (Lennon/McCartney) White Album

Ya he referido a esta canción un par de veces y tiene un porqué. Creo que la historia de tal personaje es la que más he escuchado por parte de mi padre, por lo que la tuve muy presente cuando sucedió tal evento trágico del desamor. Al escuchar la canción entendí la desilusión y el dolor que sintió Lennon al ser engañado por Maharishi, yo me sentía devastado por una mujer. El día de hoy la escucho, recuerdo, reconozco que duele, pero (ya dije antes, siempre hay un pero), sé que del dolor puede salir algo que alguien se identificará con lo que yo siento. Después de escuchar la canción fui con mi papá y le pregunté sobre la canción, recuerdo que hablamos como 40 minutos sobre el grupo. Terminando la charla fui al piano, busqué partituras y me puse a aprenderla, creo que es de las que más avances he hecho y no he llegado al coro. Es la canción que tiene más historia para mi.

Debo hacer unas pequeñas notas al final de este recuento que me gustaría comentarles.

a) Escogí las canciones de memoria, no tuve que volverlas a escuchar para decidir si entraban o no.

b) Al momento de estar escribiendo, escuché la canción varias veces, me ayudaba a recordar por qué es tan especial para mí.

c) Debo recordarles que es completamente subjetiva la lista, mi palabra no debe ser tomada como verdad universal.

d) Disculpen que haya hablado tanto de las anécdotas de mi padre, pero es algo necesario, esto que estoy dejando es solo una muestra de lo mucho que he aprendido de él.

e) A pesar que el disco "Sgt. Pepper's lonely hearts club band" es mi disco favorito de principio a fin, no hay ninguna canción en esta lista. Eso es porque no me identifico como canciones con el álbum.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Crónicas de un viajero enamorado

¿Miedo? Claro que tengo que tuve miedo, no nada más uno, sino varios, miedo a un lugar desconocido, a vivir una nueva experiencia, a un trayecto solitario, a su rechazo. Un viajero es algo en lo que apenas me convertí, luchando contra esos temores que me mantenían encerrado como si fueran mis carceleros.

Tomé la decisión, ella lo vale. Como el pirata que busca el tesoro con ayuda de un mapa, así salí. Mochila al hombro, efectivo en el bolsillo y dudas en el corazón. El temor me invadía conforme avanzaba, pero si no lo enfrentaba en ese momento nunca lo haría.

Llegó el momento en el que ya no habría marcha a atrás. Estaba en el punto sin regreso y contra todo lo que pensaba, me sentía bien. Después de tanto tiempo, la vería.

Ya me encontraba en mi destino, un sentimiento de ansiedad recorría mis venas; tal vez era la adrenalina por lo que no me podía quedar tranquilo. Pero tuve que esperar. Media hora, seguía esperando. Lágrimas fintaban llegar a mi rostro, los demonios en mi cabeza decían "no llegará, nunca la verás, regrésate, no eres un viajero". Poco faltó para obedecer esas voces, pero tenía un as bajo la manga, una llamada. Esperé y me subí a un coche con 3 personas que nunca había visto, pero un presentimiento decía que siguiera adelante.

La vi, me emocioné. Nos fundimos en un abrazo. Fue todo. No pude vencerme a mi mismo. El temor lo vencí, la duda también, pero no pude contra mi historia y ocurrió una vez más.

Pasaban las horas y las copas, las risas fulminaban los malos pensamientos, el viajero se sentía bien, una extraña sensación, pero finalmente sabía que era lo que venía en su camino. La gente se iba, el frío se intensificaba y me vi una vez más derrotado. Pero no fue una derrota completa, sino una forma de vivir de nuevo.

Amaneció y yo, seguía con esa espina clavada, sabiendo que debería regresar y que no pude superar la barrera de decirle "te quiero". No todo está perdido, las acciones dicen más y espero que haya visto lo mucho que me importas como para hacer este viaje.

Regresé más contento que nunca, sabiendo que allá hay buenos amigos, mejores de lo que creía, enamorado de la vida, enamorado de ella, no sé cuando vuelva, pero lo haré aunque me duela.

viernes, 22 de octubre de 2010

Clase breve de ortografía

Compañeros y compañeras: tubo - Objeto cilíndrico, hueco y alargado que está abierto por sus dos extremos; tuvo - conjugación del verbo tener para el pasado de la tercera persona del singular; haber - v. impersonal. se usa para formar los tiempos compuestos e indica que la acción, el proceso o el estado expresado por el verbo ha terminado; a ver - de "a", preposición que indica una intención o finalidad, p. ej. "vengo a verte", y del verbo ver". Ejemplos: ese tubo está oxidado; Abraham tuvo que poner ejemplos; va a haber gansitos; a ver, ¿qué pasa aquí?

Lección 2: estubo - no existe, a menos que sea "es tubo", de la conjugación del verbo ser para el presente de la tercera persona del singular y de tubo (ver definición); estuvo - conjugación del verbo estar para el pretérito de la tercera persona del singular; ves - conjugación del verbo "ver" para el presente de la segunda persona del singular; vez - Cada realización de un suceso o de una acción en momento y circunstancias distintos. Ejemplos: Ésta es manguera, aquel es tubo; Rodrigo estuvo preguntándose "¿por que Abraham escribe tanta pendejada rebuscada?"; ¿Qué chingados me ves?; Esa vez llegamos bien borrachos...

Una más (y más breve): has - del verbo haber, p.ej. ¿cómo has estado?; haz - del verbo hacer, p. ej. ¡Haz tu tarea, Rodrigo!; as - carta de la baraja, p. ej. yo tengo el último as de la baraja; ass - "trasero" en inglés; az - no mamen, ese ya no existe, a menos que sea una abreviatura de Arizona, "Az."

Gracias a Abraham por la clase.